Alicia Moreau de Justo

Alicia Moreau nació el 11 de octubre de 1885 en Londres, lugar al que debieron exiliarse sus padres buscando refugio producto de las persecuciones luego de la derrota de la Comuna de Paris de 1871, de la que su padre participó activamente.

Poco después volvieron a Buenos Aires, donde Armand Moreau se unió al grupo socialista “Los Iguales” una de las organizaciones que luego formaría parte de la fundación del Partido Socialista.

Alicia cursó la escuela secundaria en el Normal 1, donde en el año 1904 recibió su título de maestra. En esos años tuvo como profesor de filosofía a Hipólito Yrigoyen.

En 1906 participó del Congreso Internacional de Libre Pensamiento, allí presentó un trabajo titulado “Educación y revolución” sobre la educación en la Revolución Francesa, que le otorgó el reconocimiento de importantes figuras como, José Ingenieros, Juan B. Justo, Margarita Ferrari, María Abella de Ramírez, Enrique del Valle Iberlucea y Enrique Dickman. Alicia decía: “La Iglesia ha perdido su prestigio, el mundo se ríe de las excomuniones. Si ha caído este poder, inmenso en una época, si la humanidad se ha curado de uno de sus mayores males, ¿Cómo no ha de curarse de los otros, curarse del dogma patriótico? Desaparecerán las desigualdades sociales que hacen que la inmensa mayoría de la gente tenga ante todo el derecho de sufrir al lado de los que tienen el de gozar de la vida en toda su belleza”.

Al poco tiempo, la llamaron para dar cursos en la Sociedad Luz, institución creada para promover la educación obrera. Allí, enseñó filosofía, astronomía, teorías científicas, hasta los efectos del consumo de alcohol y transmisión de enfermedades venéreas.

En 1910, creó el Ateneo Popular, un centro de difusión de la cultura para la clase obrera.

Estuvo muy comprometida con las causas sociales, por eso apoyo la huelga de inquilinos, participó en la creación de la Liga de los Derechos del Niño y en el Comité Pro Derecho del Sufragio Femenino.

En el año 1914 se recibió de médica. Su tesis doctoral fue sobre la función endocrina del ovario, realizó su residencia en el Hospital de Clínicas y al poco tiempo se especializó en enfermedades femeninas.

Participó como delegada en el Congreso Internacional de Obreras que se llevó a cabo en Washington en 1919, allí conoció a las sufragistas norteamericanas. Este encuentro le sirvió de impulso para crear la Unión Feminista Nacional.

En 1920, la Unión llevo a cabo un simulacro de votación: instalaron urnas en 20 distritos electorales de la Capital. El escrutinio le dio el triunfo a las socialistas y en segundo lugar a las radicales. Mientras que en las elecciones oficiales de ese año se enfrentaron dos mujeres: Alicia Riglos de Berón de Astrada, por el Partido Socialista, y Julieta Lanteri por el Partido Feminista Nacional.

Un año después, Alicia se afilió al Partido Socialista y luego de casarse con el doctor Juan Bautista Justo, se incorporó al Comité ejecutivo quedando a cargo de las agrupaciones feministas. Su trabajo fue fundamental para la obtención de los derechos de las mujeres, aunque no se consiguieron los derechos cívicos.

Al morir su esposo, en 1928, Alicia decidió no bajar los brazos y continuar trabajando en pos de mejorar la realidad del país.

En 1932, el socialismo presentó un proyecto de ley para establecer el Sufragio Femenino pero fue ampliamente rechazado por los conservadores y no se concretó hasta 1947.​ Apoyó a la Segunda República Española en la guerra civil y fue una asidua crítica del peronismo, al que juzgó como antidemocrático.

En 1958, participó de la división del Partido Socialista y la fundación del Partido Socialista Argentino, ocupando la dirección del periódico La Vanguardia hasta 1960.

Participó activamente en temas vinculados a la lucha contra la dictadura militar, los derechos de las mujeres y cuestiones políticas vinculadas al partido socialista.

Falleció a los 100 años, el 12 de mayo de 1986.

“El 21 de noviembre tendrá lugar un nuevo ensayo de voto femenino. Esta vez con motivo de las elecciones municipales… (…) Lo que pretendemos es despertar la atención de las mujeres, es interesarlas en el movimiento, es provocar una manifestación de opiniones. (…) Cuando hayamos llegado a la conquista del sufragio, sólo entonces será el momento de una acción política definida… (…) Recuerden…que los verdaderos derechos se deben conquistar, que es necesario vencer los conservadores, rutinarios retrógrados, los temerosos de lo nuevo, los amantes del pasado, que es necesario vencer el temor de los políticos que ven con recelo esa incógnita que encierra el voto femenino ( y tal vez sea éste el mayor obstáculo); recuerden las mujeres que dispersas las fuerzas se debilitan y que para conseguir el bien común necesario es sacudir la apatía y elevarse por encima del bienestar del momento presente.”

Revista Nuestra Causa, “El ensayo del voto municipal femenino”, por Alicia Moreau, 10 de noviembre de 1920

Virginia Bolten

Una de las anarquistas más reconocidas en la historia del movimiento obrero de Argentina y Uruguay. Rearmar su historia y todo su recorrido no fue tarea fácil, Agustina Pietro, Investigadora del Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario, Laura Fernández Cordero, Investigadora asistente del CONICET y docente de la UBA, Pascual Muñoz, Licenciado en Sociología en la Universidad de la República Uruguay e investigador independiente del anarquismo en la región uruguaya reconstruyeron la vida de Bolten, encontraron documentación desconocida y la publicaron en la edición número 14 de “Políticas de la Memoria”.

El acta de bautismo indica como fecha de nacimiento el 26 de diciembre de 1876, según ese documento su padre era alemán y su madre, María Dominga Sánchez era de San Luis. La primera referencia fehaciente a la presencia de Bolten en Rosario proviene del segundo Censo Nacional realizado en mayo de 1895. Manuel Manrique (21) y Virginia de Manrique (19). Sabían leer y escribir, llevaban 1 año de casados y no tenían hijos. El casillero con la pregunta si no es católico, ¿qué religión tiene? fue dejado en blanco, las instrucciones operativas del censo establecían que “el censista solo hará la pregunta sobre religión cuando tenga motivo para creer que el censado no es católico en cuyo caso anotará con una sola palabra el nombre de la religión que le digan , si el censado es católico se dejará la línea en blanco. Su primer hija nacida en octubre de ese año fue bautizada según registros.

Esta información pone en duda la participación protagónica de Bolten en el acto conmemorativo del 1ro de mayo de 1890 de Rosario.No se encontraron referencias directas en la prensa, ni tampoco hay indicios que se muestre su participación efectiva de todos modos es posible que participase aunque tenía solo 14 años, tampoco hay pruebas de su pertenencia al anarquismo en ese momento. Según el censo sabemos que por ese entonces era católica, es probable que su identificación con el anarquismo haya tenido lugar hacia fines de 1898, cuando regresan de Montevideo hacia Rosario.

En el año 1902 Rosario era “La Meca del anarquismo” o “La Barcelona Argentina”, cuya construcción material y simbólica de la Barcelona Argentina fue obra de muchos hombres y mujeres cuyos nombres quedaron en el anonimato y de algunas figuras como Emilio Z de Arana, Rómulo Ovidi, Teresa Marchisio, Virginia Bolten, Domingo Lodi, entre otrxs. La promulgación de la ley de residencia a fines de ese año, puso en situación de expulsados a la totalidad de lxs mencionadxs. Virginia Bolten figuraba en el listado de los afectados por dicha ley como “anarquistas y agitadores que deben ser vigilados”, Bolten y Manrique dejaron la ciudad para esa fecha.

El anarquismo en general era reacio a separar la emancipación de las mujeres de la lucha por la emancipación de la humanidad, así que las dos luchas se entrelazaban. En este marco Virginia Bolten fue una militante integral que buscaría dar a la emancipación de sus compañeras de trabajo, de vida, de genero, un espacio central en el ideario libertario.

Se la menciona a Bolten como una de las fundadoras de La Voz de la Mujer de Buenos Aires de 1896/1897.La Protesta,el periódico Libertario de Bs As da cuenta de las actividades desplegadas por el Grupo Las Proletarias, donde las mujeres tienen nombre propio y el de Virginia Bolten una presencia destacada: escribe doctrina, actúa como corresponsal y aparece como protagonista de varios de los sucesos que acompañó a la construcción de la Barcelona Argentina.

Durante el año 1903 Virginia realizó una extensa gira de propaganda impulsada por el Comité Federal de la federación obrera Argentina que la llevó por San Nicolás, Campana, Tandil, Villa Constitución, Santa Fe, Rafaela y Rosario para concluir con una participación en la celebración del segundo aniversario de la fundación del Sindicato de Portuarios que tuvo lugar en la ciudad de Buenos Aires. Entre sus temas a desarrollar hablaba de Emancipación de la mujer y de El verdadero Feminismo. Participó como oradora en funciones de propaganda ideológica pero intervino también en asambleas de sociedades que plantean reclamos gremiales (panaderos, carpinteros) y que se crean o reorganizan en función de estos reclamos.

En 1905 Virginia es deportada junto a sus 4 hijxs, así recalaron en Montevideo, los deportados fueron recibidos por los anarquistas de la ciudad que rápidamente comenzaron la agitación contra la represión en Argentina. Durante el tiempo en el que se encuentra refugiada en Uruguay realizó colaboraciones en distintos medios gráficos con artículos en constantes ataques al gobierno Argentino y al pedido de la lucha frontal contra el mismo. Participó así del periódico El Obrero y Regeneración, a comienzos de 1908 colabora con el diario La Acción Obrera, este periódico se hace eco de las luchas de los obreros de los frigoríficos y ramas afines.

Para 1909 estuvo cercana al equipo redactor de La Nueva Senda, este periódico irrumpe en el campo de la propaganda anarquista con un lenguaje más combativo que el empleado por el resto de la prensa anarquista del momento. En Montevideo organizó protestas por la brutal represión del 1 de mayo de 1909 en Buenos Aires, donde las fuerzas policiales de Ramón Falcón asesinaron cerca de una decena de obreros.

En 1911 trabajó en la Asociación Femenina Emancipación, organizando a las mujeres anticlericales, a las operadoras telefónicas (en su mayoría mujeres) y activó contra las sufragistas femeninas.

El año 1912 encuentra a Virginia participando del 1ro de mayo en un acto convocado conjuntamente por la Federación Obrera y el Partido Socialista en Uruguay, en su discurso reivindicó para la mujer el derecho de defender sus ideas y afirmó que no quería aplausos sino conciencia. De aquí en más los pasos de ella se hacen difusos, para estos tiempos Virginia Bolten ya es considerada una “Vieja Luchadora”.

Murió muchos años después el 23 de julio de 1960, según sus familiares se despidió con la misma lucidez mental y rectitud moral que sostuvo durante toda su vida.


En la edición del mes de octubre de La Protesta en 1900 Bolten firma una nota de carácter doctrinario “Preguntas y respuestas”


Cecilia Grierson

Cecilia Grierson, la primera médica de nuestro país, fue un símbolo de lucha y de entrega, una mujer que en pleno siglo XIX supo convertir obstáculos en desafíos, y labrarse un destino muy diferente al que la sociedad de entonces le tenía reservado. Maestra, médica, educadora incansable, fue pionera en el campo de la obstetricia, la kinesiología, la puericultura, la difusión de primeros auxilios y múltiples saberes. Fue además fundadora de instituciones que dejaron huella en nuestro país. 22/11/1859- 10/04/1934

Cecilia Grierson nació el 22 de noviembre de 1859 en Buenos Aires pero pasó buena parte de su infancia en una zona rural conocida como Entre Ríos. Su padre, Parish Robertson Grierson era descendiente de los primeros colonos escoceses que llegaron a Argentina y su madre, Jane Duffy, era de origen irlandés. Ambos trabajaban en el campo. Durante un breve periodo de tiempo pudo marchar a Buenos Aires a estudiar pero al enfermar su padre volvió con su familia. De vuelta a Entre Ríos, Cecilia se dedicaba a ayudar a su madre como maestra rural a pesar de tener entonces solamente 13 años.

Al morir su padre, Cecilia volvió a la capital donde, además de trabajar como niñera, inició sus estudios de magisterio que terminó en 1878. Cecilia siempre había pensado que su vida profesional estaría ligada a la docencia hasta que sufrió la muerte inesperada de una amiga a causa de una larga enfermedad. A partir de ese momento tuvo claro que tenía que dedicar su vida a curar a los demás.

En un tiempo en el que una mujer universitaria era algo poco menos que impensable, Cecilia consiguió matricularse en la Facultad de Medicina no sin antes presentar un argumentario escrito de las razones por las cuales creía que debía incorporarse a la universidad. Tenía 23 años y consiguió su título en medicina en el mismo tiempo que sus compañeros quienes no lo harían precisamente fácil su estancia en la facultad.

El 2 de julio de 1889 se graduaba en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires convirtiéndose en la primera mujer en conseguirlo en su país.

En el campo de la medicina, fue pionera en cuestiones como la ginecología, la puericultura, los primeros auxilios, las ayudas a sordos y mudos.

Cecilia Grierson tampoco lo tuvo fácil al terminar sus estudios. Cuando quiso optar a un puesto de profesora sustituta de la Cátedra de Obstetricia para parteras, a pesar de ser la única en presentarse, el concurso se declaró nulo, prefiriendo no escoger a nadie que elegir a una mujer. Cecilia dio clases por otras vías, formó parte activa de distintas asociaciones y algunas de ellas fundadas por la propia Cecilia como la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios o la Asociación Obstétrica Nacional.

El mismo año que fundaba esta asociación, en 1901, creaba también la Revista Obstétrica para ayudar en la formación y el conocimiento de las parteras. Para completar su experiencia, viajó a Europa donde visitó varios centros sanitarios en distintas ciudades.

Su experiencia y conocimientos, además de transmitirlos con su labor diaria y en distintos cursos, se plasmó en varias publicaciones. Uno de ellos, Masaje Práctico, publicado en 1897, fue un precedente de toda la literatura kinesiológica posterior y sentó las bases de la kinesiología argentina.

La doctora feminista

Además de luchar día a día por la mejora de las condiciones de los enfermos, Cecilia Grierson encontró tiempo para luchar en favor de los derechos de las mujeres. Ya en su viaje al Viejo Continente fue nombrada vicepresidenta del Congreso Internacional de Mujeres en Londres. Cecilia se implicó activamente en el Partido Socialista Argentino, fundado en 1896, en el que junto a otras mujeres, trabajó para mejorar la situación civil, social y política de la mujer argentina.

Al final de sus días, Cecilia Grierson se retiró a vivir a Los Cocos, en la región argentina de Córdoba, con una pensión que no hacía honor al duro trabajo y a toda una vida de entrega a los demás. Aun así, donó sus propiedades para fines educativos.

Una vida de esfuerzo y entrega que no la convirtieron en una mujer rica, más bien lo contrario, pero que le valió el reconocimiento de una sociedad que tuvo que plegarse a la evidencia de que las mujeres también eran capaces de hacer grandes cosas.

Ilustración por Lina Castellanos

Agnès Varda


“Nunca he hecho películas políticas, sencillamente me he mantenido en el lado de los trabajadores y de las mujeres”.
30/05/1928 – 29/03/2019

Pionera del cine feminista y figura imprescindible de la cinematografía francesa, su nombre es referente de una nueva ola francesa que surgió a finales de 1950 una corriente que logró una nueva manera de pensar y hacer cine, ella no se quedó ahí Agnès Varda colocó como uno de los pilares de ese nuevo cine al hasta entonces poco explorada mirada femenina, mientras las mujeres eran vistas y filmadas por y para el goce de los hombres. Varda filmó cantantes, campesinas. vagabundas, gitanas. amas de casa. abuelas. empleadas, vecinas.

Desde temprano en su obra habló sobre las preocupaciones de las mujeres y apeló a la reinvención colectiva de lo femenino en el cortometraje “Nuestro cuerpo, nuestro sexo” de 1975 en el corto Respuesta de las mujeres plantea un cuestionamiento a los estereotipos femeninos que impone la sociedad patriarcal.

Mientras Hollywood hablaba de héroes de boxeo y viajes en el tiempo, Varda viajaba al centro de personajes modestos y marginales. Su película “Sin techo ni ley” de 1985 recrea los últimos momentos de una joven que decide buscar la libertad en un viaje sin rumbo, es una cinta que desfetichizar la imagen glamorosa de las protagonistas para dar lugar a un drama sobre el individualismo y las confusiones propias de la juventud. “Tu quieres la libertad total y tiene la soledad total. Hay un momento en que si continuas te destruye, vas hacia la destrucción. Si uno quiere vivir hay que parar”

En su faceta documentalista abordó los grandes temas que a todes nos ocupan, la política, la vida, la felicidad y las luchas sociales, sobre las que también hizo ensayos fotográficos de Cuba, China y Los Ángeles. En la película “Los espigadores y la espigadora” de 1999 grabó a les recolectores de basura descendientes modernos de los espigadores, fue también un trabajo en el que aludió su propia condición como recolectora de imágenes pues Agnès inventó su trabajo fílmico en su vocación principal como fotógrafa .

Recientemente en su documental “Rostros y lugares” de 2017 realizado en colaboración con el artista JR retrató los rostros de la Francia rural, su narrativa fue espontánea con grandes dosis de improvisación. locaciones naturales, cámaras ligeras y bajos costos de producción .

En la escena política Varda formó parte de las “Las 343 Sinvergüenzas”, el manifiesto por el Aborto Legal redactado por Simone De Beauvoir y publicado en 1971 en Francia. Firmado por 343 mujeres admiten haber abortado y lo expresan públicamente como forma de lucha.

«Un millón de mujeres abortan cada año en Francia.

Ellas lo hacen en condiciones peligrosas debido a la clandestinidad a la que son condenadas cuando esta operación, practicada bajo control médico, es una de las más simples. Se sume en el silencio a estos millones de mujeres.

Yo declaro que soy una de ellas. Declaro haber abortado. Al igual que reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre.»

Agnès sobre el manifiesto:

“Firmé el manifiesto de Les 343 salopes: “Declaro que he abortado”, que fue un verdadero acto político. De hecho, la mitad de esas mujeres no había abortado. La justicia de clase era insostenible: se juzgaba a chicas de clase baja, mientras que las famosas tenían una especie de impunidad. Nadie se habría atrevido a detener a Françoise Sagan o Catherine Deneuve, que lo firmaron. Ese manifiesto fue muy útil”.

Sobre todo en sus inicios Agnès logró romper con modos de representación hegemónicos para crear nuevas formas de visibilidad de personas y mundos que se volvieron una forma estética de resistencia.

Toda su obra estuvo marcada por un estilo experimental en el que mostró su pasión por la luz, la música, los diálogos, la edición y la escritura fílmica.

Agnès Varda deja una basta obra de corto humanista que es imprescindible revisitar.

?#FilmografÍa:

?La Pointe Courte (1954).

?Cleo de 5 a 7 (1962).

?Salut le cubains (1963).

?Black Panthers -parte del arresto a Huey Newton, uno de los fundadores de Panteras Negras, y se centra en las protestas que se desataron con duros enfrentamientos con la policía- (1968).

?Réponse de femmes: Notre corps, notre sexe (1975).

?Daguerréotypes -una calidad mirada sobre su barrio- (1975)

?Una canta y la otra no – una película a favor del derecho al aborto – (1976).

?Sin techo ni ley -el desarraigo y la marginalidad- (1985).

?Los espigadores y la espigadora -este sistema capitalista nos oprime a nosotrxs y al medio ambiente- (2000).

?La playas de Agnès -documental autobiográfico- (2008).

?Visages Villages (2017).

?Varda by Agnes -documental en forma de charlas en el que pasaba revista a sus películas- (2019)