En su tercera edición, el Especial Radio Patas presenta Mujerio

Este Jueves 27 de Septiembre a las 22 horas, estaremos presentando nuestra tercer edición del Especial Radio Patas, en esta ocasión tenemos el agrado de presentar a Mujerio.

Mujerio reinterpreta con su estética personal a algunas de las compositoras Latinas que marcaron las voces de la Madre Tierra y sus propias composiciones.

Agendate este jueves a las 22 horas en vivo por Radio Patas

 

La noche de los lápices. Entrevista a María Seoane.

 

Se cumplen 42 años de la trágica noche donde un grupo de estudiantes secundarios de La Plata que reclamaba por el boleto estudiantil fue secuestrado, torturado y luego desaparecido por las Fuerzas represivas durante la última dictadura cívico-militar de Argentina.

Diego, nuestro profe de historia, tuvo el honor de entrevistar a María Seoane, autora del libro “La noche de los lápices” en el cual se basa la película que lleva el mismo nombre.

La primera edición del libro sale en 1986, ¿Con qué dificultades se encontró tanto al momento de la investigación como al momento de escribir el libro?

Te voy a contar una historia que muy pocos conocen, en agosto del año 1984 cuando vuelvo del exilio, voy a visitar a La Plata a una querida compañera María Alaye, cuya madre Adelina Velázquez de Alaye fue una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo de La Plata (María tenía desaparecido a su hermano). Me invitó un sábado a ver un documental que estaba preparando sobre las denuncias de los desaparecidos. Estamos hablando del ‘84, en plena formación de la CONADEP. Fuimos a un localcito y cuando entrabamos escuche a una señora decir: “Voy a estar ocupada en la noche de los lápices”, yo me detuve porque esa frase “la noche de los lápices” me parecía bella y al mismo tiempo terrible, trágica pero no podía ocultar la belleza de la expresión noche-lápices, la contradicción y entonces dije ¿qué es eso?. María me contó sobre el secuestro de estudiantes secundarios del 16 de septiembre, esa semana de 1976 en La Plata, secuestraron a estudiantes secundarios de entre 14 y 18 años. Me pareció triste, una historia trágica, tremenda, y dije ¿quién es esa señora que está hablando? me dijo Nelva Falcone, la madre de María Claudia Falcone. Entonces salí corriendo a buscarla pero ya se había ido. Le pedí a María el teléfono, me acuerdo que me levante el domingo a las 7 de la mañana para ir a la telefónica a hablar con Nelva y me recibió a las 10 de la mañana, ese domingo de agosto del 84 en su casa. Quedamos para vernos el miércoles posterior en la puerta de la CONADEP que funcionaba en el teatro San Martín, le dije que me interesaba contar esa historia.

Yo había vuelto del exilio con la necesidad de contar la historia de mi generación, como sobreviviente que había sido y por respeto al heroísmo y a las luchas que hacían el sacrificio de esa generación, más allá de sus posturas políticas.

Finalmente el lunes fui al diario “La voz”, me entreviste con Zito Lema que dirigía un suplemento del diario, y le dije “quiero contar esta historia, voy a hacer esta investigación, ¿la puedo publicar acá?” y me dijo sí, por supuesto. El miércoles lo que ocurrió fue que como recien habia llegado a Argentina, estaba buscando trabajo, y ese día tuve la primera cita de trabajo en “El Periodista de Buenos Aires” una revista que se transformó en la principal revista en la transición democrática asique me olvide de la cita con Nelva Falcone, no pude ir. (…)

En Abril de 1985 cuando empieza el Juicio a las Juntas Militares, en la revista “El Periodista” se da la posibilidad de cubrir el juicio, estaban Horacio Verbitsky que trabajaba para la revista, Martín Granovsky y Jose Antonio Rios, y yo me sume a ese equipo. Había como 200 periodistas extranjeros acreditados, el Juicio a las Juntas Militares fue muy trascendente.

El  9 de mayo de 1985, dio su testimonio Pablo Díaz, recuerdo que fue tan impresionante el testimonio de Pablo, que en un momento determinado se produce un receso y en el hall estaba Eduardo Luis Duhalde hablando con Horacio Verbitsky, yo me acerco a Eduardo que ya lo conocía y le digo que impresionante esta historia, habría que contarla, y no me acordaba de lo de La Plata.

La vida era tan vertiginosa en ese tiempo con la democracia, el regreso a la Argentina, el rearmado de la vida, las historias personales. Eduardo me dijo yo estoy haciendo una editorial: Contrapunto, el primer libro que voy a sacar es “Ezeiza” de Horacio Verbitsky y el segundo va a ser “La noche de los lápices”, que bárbaro le dije, ¿quién lo va a escribir? y Eduardo directamente me miró y me dijo: ¡Vos!. (…)

Cuando Pablo terminó de declarar, todo el periodismo se le fue encima. Pablo estaba rodeado de periodistas que lo acosaban y yo no quise, me pareció que era un momento tan delicado de su vida personal, tan expuesto, frente a ese tribunal, contarle al mundo todo lo que había pasado en el Pozo de Banfield. Me acerqué y le deje una tarjeta mía, le dije no es el momento, tenes que estar tranquilo, si queres hablar, llamame y lo deje en paz y me fui.

Aparte la vertiginosidad de esto que comentas y algo que es tan cercano, 1984/1985, las generaciones más jóvenes lo ven como algo muy lejano pero si hablamos del 85 hablamos de dos años de recuperada la democracia…

Así es, 10 días después Pablo me llamó a “El Periodista”, a la redacción y me dijo: “como fuiste la única periodista que entendió como me sentía opte por llamarte a vos”. Así la historia me eligió para que contara esta historia claramente, y mira todo lo que te cuento que paso antes de que yo contara esa historia.

Empecé a trabajar con Pablo y había mucho que reconstruir de la inteligencia y de la policía de la Provincia de Buenos Aires. Hector Ruiz Nuñez que trabajaba en la revista “Humor”, que ya murió lamentablemente, era un buen compañero de trabajo y siempre entendió que si había algo identificado con el libro era mi nombre, era mi historia.

A Hector le pedí por favor que me ayudara con la policía de la Provincia de Buenos Aires, para ver todos los aspectos policiales  y la represión que yo podía encargar sobre todo por reconstruir la historia de los chicos de la noche de los lápices. Y era consciente que después de casi 100 años era el primer libro que existía sobre la lucha política de los adolescentes y estudiantes porque el último había sido “Juvenilia” de Cané, de los hijos de la oligarquía. Entonces se fue dando, empecé a reconstruir la historia con la familia de los chicos y unas compañeras que habían sido secuestradas esa semana de septiembre del 76 hasta concluir con el 21 de septiembre, los secuestros habían empezado el 16 de septiembre y le pusieron ese nombre porque era una forma de llamar a la operación por las fuerzas represivas.

La represión a cargo del General Camps y Miguel Etchecolatz fueron los principales responsables de esa tortura, asesinato y desaparición de los estudiantes secundarios de la noche de los lápices, eran todos estudiantes de colegios de La Plata. Así fui metiéndome en la historia, viajando a La Plata, con sus familias, su historia y en enero de 1986 cuando estaba en proceso de terminación del libro que se terminó en junio de 1986 y lo publicamos inmediatamente, me llamó Héctor Olivera para hacer la película “La noche de los lápices”, que se estrenó en septiembre del 86, a 10 años de aquellos acontecimientos. Circuló por escuelas secundarias, fuimos nosotros a hablar, fue como la gran base que después sirvió para darle sentido a la continuación de la lucha por el boleto secundario y el establecimiento del 16 de septiembre como el dia del estudiante secundario, en homenaje a los chicos de la noche de los lápices y se popularizó la consigna extraordinaria que se llamó “los lápices siguen escribiendo”.

La semana de la noche de los secuestros, septiembre de 1976, un grupo de chicos estuvo en la comisaría de Arana y luego fue liberado, otro grupo fue llevado al Pozo de Banfield, la historia que cuenta “La noche de los lápices” ocurre en el Pozo de Banfield, cuenta la historia de los chicos que efectivamente fueron secuestrados y luego desaparecidos menos Pablo Díaz liberado en diciembre de 1976. Emilce Moler se fue con su familia a Mar del Plata, no estuvo en el Juicio a las Juntas, declaró por exhorto y cuando nosotros construimos el libro recién pudimos verla al final, aparece como Pablo Díaz único sobreviviente, y está Emilce también que ha trabajado arduamente. El libro se centra en aquellos que desaparecieron y fueron secuestrados, torturados y violados en el Pozo de Banfield.

Todo lo demás es como el libro pudo seguir su curso y como la historia pudo seguir su curso y cómo eso se transformó verdaderamente en una prueba de la criminalidad del terrorismo de estado que se expresó sobre todo en adolescentes y en el secuestro de bebés que fue la característica definitivamente criminal además de la desaparición de miles de argentinos.

Para mi generación, el primer acercamiento que tenemos con lo que tiene que ver con la dictadura es fundamentalmente con la película “La noche de los lápices”, es lo primero que nos llega desde el punto de vista informativo, del cine, es el punto de partida de muchos como para empezar a conocer cuál fue la realidad argentina entre el 76 y el 83.

Eso es un gran orgullo para mí y también lo era para Héctor, es un gran orgullo haber contribuido a la conciencia de los jóvenes y a la necesidad de lucha para defender los derechos que es una constante y que por momentos logramos avances importantes como en los últimos doce años y que hoy están en discusión.

¿Qué impresión a Usted le dan estos jóvenes estudiantes que hoy toman como bandera a los chicos de la noche de los lápices, como una bandera reivindicativa y sobre todo en épocas en donde hay una retracción desde el punto de vista educativo, económico y social?

Lo que pasa es que bajo distintas circunstancias, los chicos de la noche de los lápices lucharon contra la dictadura que tenía un modelo económico muy parecido a este que se impone ahora y la defensa de la educación pública, gratuita, obligatoria es una bandera extraordinaria. Esos chicos lucharon en aquel momento y en este momento también, eso nos une, une a la historia de las luchas estudiantiles.

Para terminar, si Ud, quiere comentarnos algo con respecto al rol de los medios de comunicación en la actualidad.

El tema central nuevamente en la lucha de los periodistas es lograr un periodismo que no sea un “periodismo de guerra” como han transformado al periodismo las grandes corporaciones mediáticas.

Periodismo de Guerra es como la continuación de la dictadura, considera a los ciudadanos como objetos militares, a su cabeza como un campo de batalla, con lo cual todo lo que implica la noticias manipuladas, las fake news, la construcción de información como un arma de guerra, es atentatorio contra la libertad de los seres humanos que necesitan información veraz para poder elegir. Es una violación a los derechos del ciudadano a la libertad, porque se necesita información veraz, no sólo para elegir una marca de mayonesa también para elegir a quién te va a representar en lo político conociendo la verdad.

Me parece que las corporaciones mediáticas son el problema más extremo en este momento del capitalismo financiero, usan la cabeza de los ciudadanos, usan la manipulación y las tergiversación, la verdad, la mentira, la pos-verdad, usan esa construcción de información no veraz para lograr determinadas conductas de los ciudadanos. Entonces los periodistas debemos luchar por la veracidad de la información, por que los ciudadanos tengan la posibilidad de tener información veraz que le permita elegir y además que la manipulación es la esclavitud tras someterlos a un modelo económico de saqueo.

Las corporaciones mediáticas venden creencias y si esas creencias están manipuladas, logran efectos en los ciudadanos, logran comportamientos sociales que en su mayoría son atentatorios contra la libertad de los ciudadanos que no tienen veracidad de información,  por lo tanto, me parece que eso es una nueva lucha para los periodistas. Hay que combatirlos, y si son laboratorios mediáticos también porque son más graves, construyen una subjetividad.

El periodismo tiene una tarea por delante que es la lucha por la veracidad, porque el periodismo de guerra convierte a los ciudadanos en esclavos modernos.

María Seoane, es una periodista y escritora argentina. Publicó ocho libros sobre la historia argentina y obtuvo numerosos premios. Fue directora de la Radio Nacional Argentina durante el gobierno kirchnerista hasta su renuncia el 21 de diciembre de 2015. Integra el espacio Comunicadores de la Argentina (COMUNA). Es directora de Contenidos Editoriales del Centro Cultural Caras y Caretas en el grupo editorial Octubre.