¿Marx…? no, Belgrano

Karl Marx (1818-1883) Manuel Belgrano (1770-1820)

El siglo XIX en nuestro país y en Latinoamérica en general resultó fundacional en diversos aspectos. Desde las luchas emancipadoras hasta la conformación de los Estados Nacionales vieron la luz durante este siglo. La historia, como ciencia, dio sus primeros pasos de la mano de Bartolomé Mitre, considerado el fundador de la historia oficial argentina. Mitre, además de haber sido presidente de la Nación durante el período que va desde 1862 hasta 1868 y haber fundado el diario La Nación, escribió las biografías de José de San Martín y de Manuel Belgrano.

La Historia decimonónica argentina tiene la particularidad de estar teñida por una intencionalidad liberal, es decir, de manera tendenciosa reduce a figuras como Belgrano a la sola tarea de haber creado la bandera y haber librado algunas batallas durante la guerra por la independencia.

Manuel Belgrano fue mucho más. Además de haber creado la bandera y de haber desarrollado una carrera militar que mucho no lo entusiasmaba, Belgrano fue uno de los economistas más lúcidos que tuvo Latinoamérica. Belgrano entendía perfectamente el papel de la producción nacional y la correcta distribución de la tierra. También entendía que la tierra debía estar en manos de quien la trabajara, es decir, Belgrano fue el primero en proponer una reforma agraria por éstas regiones.

En consonancia a su capacidad en las ciencias políticas y económicas, Belgrano planteó de una manera brillante lo que hoy conocemos como la teoría de la “Lucha de Clases”. Seguramente el lector se preguntará de qué estará hablando éste cronista, bueno, nos explicamos. El 1 de septiembre de 1813 (cinco años antes del nacimiento de Karl Marx) el periódico La Gaceta publicó un artículo escrito por Belgrano varios años antes, éste documento no había podido pasar la censura del período colonial, pero que pudo ver la luz en pleno período de luchas emancipadoras. Claramente Belgrano demuestra un genio únicamente comparable con los grandes pensadores del siglo XIX.

“Se han elevado entre los hombres dos clases muy distintas; la una dispone de los frutos de la tierra, la otra es llamada solamente a ayudar por su trabajo la reproducción anual de estos frutos y riquezas o a desplegar su industria para ofrecer a los propietarios comodidades y objetos de lujo en cambio de lo que les sobra. (…) Existe una lucha continua entre diversos contratantes: pero como ellos no son de una fuerza igual, los unos se someten invariablemente a las leyes impuestas por los otros. Los socorros que la clase de propietarios saca del trabajo de los hombres sin propiedad, le parecen tan necesarios como el suelo mismo que poseen; pero favorecida por la concurrencia, y por la urgencia de sus necesidades, viene a hacerse el árbitro del precio de sus salarios, y mientras que esta recompensa es proporcionada a las necesidades diarias de una vida frugal, ninguna insurrección combinada viene a turbar el ejercicio de una semejante autoridad. El imperio de la propiedad es el que reduce a la mayor parte de los hombres a lo más estrechamente necesario”.

Es evidente que Belgrano entiende que existen dos clases bien diferenciadas y que en ellas se contraponen intereses claramente delimitados. También es evidente, que la capacidad de análisis de demostró Belgrano a lo largo de su vida, sumado a sus acciones concretas durante la semana de mayo y su papel en la Primera Junta, fue intencionalmente acomodado. Es decir, deliberadamente se ocultaron hechos y pensamientos que resultaran nocivos para la estructura liberal que desde la historia oficial se trató de imponer. Queda claro que en este rincón del mundo aquellos que fueron los responsables de las primeras acciones revolucionarias que iniciaron el proceso independentista, influidos por la Revolución Francesa, no tienen nada que envidiarle al querido Carlitos Marx.

Fuente consultada: https://www.elhistoriador.com.ar/manuel-belgrano-mucho-mas-que-el-creador-de-la-bandera/