«Las cosas más importantes en estética o visual están pasando en las calles»

Rocambole estuvo en el Centro Cultural Patas Arriba presentando “Solos y de Noche”, un libro de elaboración colectiva que repasa la historia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Desde El Numeral y Radio Patas conversamos con él sobre el surgimiento de esta obra literaria, el fenómeno ricotero y el arte gráfico en estos tiempos.

Por Belén Quetglas

Los colores negro y rojo lo visten de los pies a la cabeza, como vistieron la tapa de Oktubre, uno de los discos más emblemáticos de Los Redondos. Llega a paso lento, firma libros y posa para las fotos que le piden. La redacción lo recibe y minutos después entramos al estudio de radio Rodolfo Walsh del Centro Cultual Patas Arriba. Las casualidades no existen, y al finalizar la entrevista, «el mono» nos contó que ambos compartieron algunas partidas de ajedrez.

Fotografía: Agostina Fuchs

Nos sentamos, y comenzamos a charlar, los nervios ganaban la escena pero con el correr del tiempo quedarían atrás. Tomamos la posta, presentación mediante, y hablamos del surgimiento de este libro: «Inicialmente no surgió de este grupo de editores que somos Flavio Mammini, Lucas Lomardía y yo. Fueron dos fanáticos ricoteros, Daniel Meroni y Germán Rimancus, que aparecieron con una colección bastante completa de todo aquellos que había rodeado a la presentación de Los Redondos desde sus orígenes; tenían entradas volantes, afiches o hasta listas de temas. Propusimos hacer un libro que contara las crónicas y que mostrara ese material, entonces buscamos gente que hubiera estado en cada uno de esos recitales, ya sea desde el publico hasta técnicos.». Solos y de noche, así tocaba Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Fotografía: Agostina Fuchs

El contenido del libro quedó en manos de Flavio Mammini, quien no tuvo grandes dificultades en recolectar el material porque los ricoteros puros, como los llama Rocambole, aportaron crónicas sobre los recitales. Todos sabemos que la convocatoria de Los Redondos trasciende generaciones. «Es un fenómeno inexplicable», afirma y nos cuenta que durante años se preguntaron de qué se trató toda la locura que genera la banda: «Hubo años en que intentábamos explicarlo, me acuerdo que muchas veces pasaba la edición de un disco, segundo disco, tercer disco, y uno decía <es momento de que esto se tenga que terminar porque todas las cosas tienen un punto culminante y una caída> pero la cosa continuaba, y venía otro disco. Había explicaciones exteriores, políticas, otras relativas a la pasión y al amor pero con el tiempo dejamos que el fenómeno suceda». 

«Si vos juntas un guitarrista excepcional que es un arreglador fantástico; una base rítmica muy eficaz y talentosa, propones un cantante que tiene un timbre muy especial, canta con una emoción muy grande y, como si fuera poco, es un poeta que está a la altura de los mejores de la literatura nacional. Y si eso lo mezclas y, modestamente, le agregas algunas imágenes con algún sentido, algo va a pasar. Si hay algún secreto, está en la realización de algo que vos le pones pasión, el corazón y es algo de calidad».

Fotografía: Agostina Fuchs

El proceso histórico y político no puede desentenderse del crecimiento de la banda más importante del rock nacional, que comenzó en 1976 pero que estalló en los años 80´, y tampoco la impronta del sello propio. «Los comienzos de los 80´ fueron muy particulares porque fue la caída de la tiranía más atroz y sangrienta de la Argentina. En ese momento había como una alegría de que todo lo que viniera iba a ser mejor. Había algo que llamaban la primavera democrática porque las instituciones volvían a funcionar como tal». Los Redondos irrumpen con Gulp y después con un disco tremendamente oscuro como era Oktubre. Luego, llegaron Un Baión Para el Ojo Idiota y Bang Bang ¡estás liquidado!, producciones que para el mismo Rocambole «expresaban que la cosa no estaban del todo bien». 

Vuelve Oktubre a la entrevista. El segundo cd de la banda surgió «en una charla de café», después de mirar un show del coro del ejercito rojo de Moscú compuesto por hombres que tenían tonos bajos: «El Luna Park temblaba y salimos re emocionados, dijimos <tenemos que hacer algo parecido>». Luego, con algunos bocetos, decidieron hacer un homenaje a todas las revoluciones en la historia de la humanidad. Skay arregló los bocetos, Solari le puso texto y Rocambole armó ideas acerca de la tapa: «todo fue una producción absolutamente artesanal.»

Fotografía: Agostina Fuchs

Ese trabajo artesanal para la elaboración de las tapas quedó atrás, la tecnología se encargó de brindar nuevas herramientas de diseño y nuevas formas de escuchar música, del disco de pastas al cd, del cd a las plataformas de internet. Sus diseños tienen mezcla de ambos porque para él «todo aquello que facilite una actividad es bienvenido, es una paleta más, me interesa la relación entre lo artesanal y lo tecnoestético», aunque aclara que no es un experto en los programas de diseño. Y aunque para muchos el arte pertenece a las élites, para Rocambole «el arte muchas veces pasa por lugares en el que todavía no es considerado como arte. Las cosas que van a ser consideradas arte son las cosas que mas bien pasan por lugares menos rimbombantes. Yo veo que las cosas más interesantes de arte o estética están pasando en las calles. Me interesa apoyar ese tipo de acción en momentos donde la cultura oficial está caída, donde no pasa gran cosa. En cambio, cuatro o cinco pibes que alquilan una casa y empiezan a hacer exposiciones de música, teatro o charlas, está más viva.»

La charla culmina, y la fantasía de que Los Redondos vuelvan a juntarse está intacta entre los que estamos ahí. Él no es la excepción y se proclama un fanático más. Recuerda la tristeza que sintió cuando decidieron separarse, pero entiende que todo tiene un momento y un cierre. Nos despedimos, con más historias y anécdotas de las que llegamos, repasando cada uno de los diseños con los que bautizó la discografía de la mítica banda platense y con la certeza que esos fuegos de Oktubre arden más que nunca.

Entrevista realizada por: María Schultz de Radio Patas y Belén Quetglas de El Numeral