El living de mi casa

Libertad. Sensibilidad. Recordar. Compartir. Todo eso pasa en la radio. “El living de mi casa”.

En el living de mi casa hay oído, vista, tacto, gusto, olfato.

En el living de mi casa se comparte, el espacio se transforma de individual a colectivo.

En el living de mi casa pueden faltar elementos materiales, pero no tanto los espirituales.

En el living de mi casa son tan lindas las banderas argentinas como las latinas y las wiphalas.

En el living de mi casa se respira radio, sahumerio, libro, película, vino y las sanas compañías.

En el living de mi casa hay ideología, se debate, no hay lugar para el temor ni las medias tintas.

En el living de mi casa hay pasión por el fútbol, la música, el teatro, el cine, el compartir, el amor.

En el living de mi casa se piensa el 73, no se olvida el 76, se vanagloria el 86, se disfruta el 2010.

En el living de mi casa pretendo estemos cómodos, disfrutar, sentir, expresarnos tal como somos.

En el living de mi casa se lee a Galeano, Cortázar, Feinman, Walsh, Ingenieros, Freire, Nietzsche.

En el living de mi casa la melodía es de Silvio, León, Charly, Eddie, Indio, Mollo, Gustavo, el Flaco.

En el living de mi casa hay política con los Allende, Chávez, Correa, Evita, Mao, Martí, Fidel, el Che.

En el living de mi casa la pasión llega con el Diego, Sacheri, Fontanarrosa, un picadito de la infancia.

En el living de mi casa se escuchan los Víctor Hugo, Apo, Aliverti, Badia, Dolina, los archivos del ayer.

En el living de mi casa pienso en satisfacer mis necesidades, las del otro, buscar, ampliar contenidos.

En el living de mi casa se ven rutas salvajes, la sociedad de los poetas muertos, la belleza americana.

En el living de mi casa se escucha, se piensa, se dialoga, se discute, se analiza, se siente, hay libertad.

En el living de mi casa un amigo da alegría, una mujer su amor, el perro la bondad, el compa el corazón.

En el living de mi casa se van ampliando los conceptos, el poder de la conciencia se comienza a valorar.

En el living de mi casa, un lugar donde se expresan mucho más que los conocidos cinco sentidos.

Producción y conducción: Santiago Corei.

¿Marx…? no, Belgrano

Karl Marx (1818-1883) Manuel Belgrano (1770-1820)

El siglo XIX en nuestro país y en Latinoamérica en general resultó fundacional en diversos aspectos. Desde las luchas emancipadoras hasta la conformación de los Estados Nacionales vieron la luz durante este siglo. La historia, como ciencia, dio sus primeros pasos de la mano de Bartolomé Mitre, considerado el fundador de la historia oficial argentina. Mitre, además de haber sido presidente de la Nación durante el período que va desde 1862 hasta 1868 y haber fundado el diario La Nación, escribió las biografías de José de San Martín y de Manuel Belgrano.

La Historia decimonónica argentina tiene la particularidad de estar teñida por una intencionalidad liberal, es decir, de manera tendenciosa reduce a figuras como Belgrano a la sola tarea de haber creado la bandera y haber librado algunas batallas durante la guerra por la independencia.

Manuel Belgrano fue mucho más. Además de haber creado la bandera y de haber desarrollado una carrera militar que mucho no lo entusiasmaba, Belgrano fue uno de los economistas más lúcidos que tuvo Latinoamérica. Belgrano entendía perfectamente el papel de la producción nacional y la correcta distribución de la tierra. También entendía que la tierra debía estar en manos de quien la trabajara, es decir, Belgrano fue el primero en proponer una reforma agraria por éstas regiones.

En consonancia a su capacidad en las ciencias políticas y económicas, Belgrano planteó de una manera brillante lo que hoy conocemos como la teoría de la “Lucha de Clases”. Seguramente el lector se preguntará de qué estará hablando éste cronista, bueno, nos explicamos. El 1 de septiembre de 1813 (cinco años antes del nacimiento de Karl Marx) el periódico La Gaceta publicó un artículo escrito por Belgrano varios años antes, éste documento no había podido pasar la censura del período colonial, pero que pudo ver la luz en pleno período de luchas emancipadoras. Claramente Belgrano demuestra un genio únicamente comparable con los grandes pensadores del siglo XIX.

“Se han elevado entre los hombres dos clases muy distintas; la una dispone de los frutos de la tierra, la otra es llamada solamente a ayudar por su trabajo la reproducción anual de estos frutos y riquezas o a desplegar su industria para ofrecer a los propietarios comodidades y objetos de lujo en cambio de lo que les sobra. (…) Existe una lucha continua entre diversos contratantes: pero como ellos no son de una fuerza igual, los unos se someten invariablemente a las leyes impuestas por los otros. Los socorros que la clase de propietarios saca del trabajo de los hombres sin propiedad, le parecen tan necesarios como el suelo mismo que poseen; pero favorecida por la concurrencia, y por la urgencia de sus necesidades, viene a hacerse el árbitro del precio de sus salarios, y mientras que esta recompensa es proporcionada a las necesidades diarias de una vida frugal, ninguna insurrección combinada viene a turbar el ejercicio de una semejante autoridad. El imperio de la propiedad es el que reduce a la mayor parte de los hombres a lo más estrechamente necesario”.

Es evidente que Belgrano entiende que existen dos clases bien diferenciadas y que en ellas se contraponen intereses claramente delimitados. También es evidente, que la capacidad de análisis de demostró Belgrano a lo largo de su vida, sumado a sus acciones concretas durante la semana de mayo y su papel en la Primera Junta, fue intencionalmente acomodado. Es decir, deliberadamente se ocultaron hechos y pensamientos que resultaran nocivos para la estructura liberal que desde la historia oficial se trató de imponer. Queda claro que en este rincón del mundo aquellos que fueron los responsables de las primeras acciones revolucionarias que iniciaron el proceso independentista, influidos por la Revolución Francesa, no tienen nada que envidiarle al querido Carlitos Marx.

Fuente consultada: https://www.elhistoriador.com.ar/manuel-belgrano-mucho-mas-que-el-creador-de-la-bandera/

ALEJANDRA PIZARNIK

Alejandra nació en Avellaneda el 29 de abril de 1936 fue una poeta y traductora Argentina.

La infancia de Pizarnik fue difícil y llena de inseguridades. Más adelante, la poeta utilizará estos acontecimientos familiares para conformar su figura poética.

Alejandra escribe de jaulas, de barcos, de ojos. De vinos, de cielos, de lunas. De azares, de flores y de piedras-muy-pesadas. Es surrealista, sexual, depresiva. En sus poemas es de noche y hay una caja de barbitúricos cerca, por si apetece decir “hasta aquí” y descolgar el teléfono para siempre.

Cuando era pequeña, lloraba su acné y se dopaba a anfetaminas para bajar de peso. Se volvió adicta a las pastillas y vivía a caballo entre el insomnio y la euforia: cisnes enfermos volando bajo por aquí. Reventaba a complejos.Tenía celos de su hermana mayor. Tartamudeaba. Sus padres eran joyeros, inmigrantes judíos de origen ruso y eslovaco. Ella hablaba español con acento europeo y se sentía extranjera en cualquier lado, hasta en su lengua.

Empezó Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires. No la acabó. Dio cursos de pintura, de literatura y periodismo; cojos todos por falta de método. Pizarnik era lectora, lectora, lectora. Por eso mamó del romanticismo, del surrealismo, del simbolismo francés. Lírica, psicoanalítica, falta siempre de algo, de alguien inalcanzado.

Dicen que su familia mutiló sus diarios por pudores. Dicen que se enganchó -no se sabe si platónicamente- a Elizabeth Azcona Cranwell, que formaba parte del grupo de Poesía Buenos Aires, reunidos siempre en el Palacio do Café de calle Corrientes.

Nunca confesó ser lesbiana. Le asustaba la palabra “homosexual”: “Prejuicios viejos en mi vida joven”.

Pizarnik feminista

Muchos de sus poemas son vaginas abiertas; y eso la arrastró a convertirse en un icono del feminismo. Por sacar la cabeza como poeta cuando otras no pudieron. Por hablar de erotismo, de frustración y de desgarro. Por hacerlo desde la óptica de la feminidad. “Una flor / no lejos de la noche / mi cuerpo mudo / se abre / a la delicada urgencia del rocío”, escribió en Amantes. Ganas mustias de sí misma y de otros: “Triste cuando deseo y cuando no. / Triste cuando con un cuerpo y cuando no”. Contaba que sentía “un entrañable calor que me abriga cuando el mundo me golpea”, y que ese calor era “el de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero”.

En París vivió con hombres y mujeres. Allí trabajó para la revista Cuadernos y para algunas editoriales francesas; tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Césaire e Yves Bonnefoy; estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Se hizo amiga de Julio Cortázar, Rosa Chacel y Octavio Paz. Este último le escribió el prólogo de Árbol de Diana (1962), su cuarto poemario.

Se suicidó a los 36 años, con 50 pastillas de Seconal. Quería morir “como muere un animal pequeño en los cuentos para niños -eso tan terrible lleno de hermosura-“. Y se fue en medio de ese intento suyo de “explicar con palabras de este mundo / que partió de mí un barco llevándome”.

(…)Entre otras cosas, escribo para que no suceda lo que temo; para que lo que me hiere no sea; para alejar al Malo (cf. Kafka). Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En este sentido, el quehacer poético implicaría exorcizar, conjurar y, además, reparar. Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.

(…)

Te pregunto si alguna vez te formulaste la pregunta que se plantea Octavio Paz en el prólogo de El arco y la lira: ¿no sería mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?

A.P. – Respondo desde uno de mis últimos poemas: Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiendole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.

Entrevista de Martha Isabel Moia en Barcelona 1972, publicada en El deseo de la palabra.

Aborto legal: a un año de la vigilia histórica frente al Congreso.

El 13 de junio de 2018 fue una jornada histórica para la política argentina: por primera vez el debate por el aborto legal, seguro y gratuito llegó al recinto del Congreso de la Nación. Un millón de personas se movilizaron desde distintos lugares del país para acompañar la sesión. El debate legislativo duró 23 horas y el feminismo consiguió la media sanción en la Cámara de Diputadxs.

El movimiento Ni una menos y la lucha por el aborto legal transformó a las pibas en feministas para siempre. Nos transformó a todes. Las leyes no siempre reflejan el pulso de una época: esta sí
La marea verde es adolescente, tiene voz, voto, no se subordina al patriarcado, sabe lo que quiere y no tiene vuelta atrás. En un día se produjo la síntesis de más de 30 años y la insistencia de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. La lucha tuvo herencia.
No hay una fuerza política que pueda atribuirse la sanción de la ley de aborto legal, porque fue impulso de los feminismos y de las centenas de miles de personas en la calle, a pesar del frío indescriptible y del sueño. Para asesores, diputados y diputadas que estuvieron en todo el proceso de construcción transversal desde marzo a esta parte también algo cambió para siempre en su forma de hacer política. No hay vuelta atrás.
A pesar de que el proyecto se presentó de nuevo, el oficialismo y la oposición acordaron postergar su tratamiento hasta el año que viene.
La Campaña Nacional por el Aborto Legal y Gratuito, encargada de la redacción del nuevo texto, es consciente de esta situación pero no pierde la ilusión: apuesta a colar el debate después de las elecciones generales del 27 de octubre y realizarlo antes del 10 de diciembre, cuando ocurre el recambio parlamentario.
En este punto coincidieron tanto diputados “verdes” como “celestes”, que rápidamente acordaron que las condiciones no estaban dadas para emular lo logrado en 2018. No solo por el interés del Gobierno de no abrir el recinto demasiado sino también por la cantidad de provincias que desdoblaron las elecciones de la nacional, lo que implica que muchos diputados y senadores estén en sus distritos.
Hay otra cuestión que alentó que se dejara de lado el tratamiento: la composición del Congreso. Como no cambió nada con respecto al año pasado, se descuenta que el resultado será el mismo. Ante esto, en Cambiemos -y en un sector de la oposición- consideran que no es conveniente abrir el debate sobre un tema del cual se sabe el resultado.

Las claves del nuevo proyecto
El sujeto que contempla la ley, según el primer artículo, será “toda mujer u otras entidades con capacidad de gestar”. Además, se mantiene que se puede acceder ” hasta las catorce semanas, inclusive, del proceso gestacional”.
Se mantiene el derecho a abortar si el embarazo fuera producto de una violación y si estuviera en riesgo la vida o la salud integral de la mujer o persona gestante. Además, el plazo para acceder seguirá siendo de cinco días desde que se requiera.
Un punto importante es que no se incluye la objeción de conciencia. Esto es porque la Campaña busca que a nadie se le pueda negar el acceso a la IVE: “En ningún caso puede contener consideraciones personales, religiosas o axiológicas de los/las profesionales o personal de salud ni de terceros/as”.
Las menores de trece años que soliciten la práctica deberán hacerlo con el consentimiento informado con la asistencia de al menos uno/a de sus progenitores/as o representante legal. En cambio, si quien quiere realizarse un aborto es una persona adolescente de entre trece y dieciséis años, “se presume que cuenta con aptitud y madurez suficientes para decidir la práctica y prestar el debido consentimiento”. Y para las mayores de 16, se entiende que tienen “plena capacidad” para decidir.
El artículo 11 trae una novedad importante: el derecho al aborto deberá estar incluido en el Plan Médico Obligatorio. De este modo, exige que “todos los agentes y organizaciones que brinden servicios médico-asistenciales a las personas afiliadas o beneficiarias deben incorporar la cobertura integral y gratuita de la interrupción voluntaria del embarazo” e incluye al sector público, privado, obras sociales y prepagas.
En el 12 aparece uno de los reclamos más importantes: la Educación Sexual Integral (ESI). Establece que el Estado, la ciudad de Buenos Aires y el resto de las provincias deben implementar la Ley 26.150 desarrollando la problemática del aborto: “Debe ser enseñado como un derecho de las mujeres y personas gestantes, a través de contenidos científicos, laicos, confiables, actualizados y con perspectiva de género que puedan fortalecer su autonomía. Deben incluirse los contenidos respectivos en el currículo de todos los niveles educativos, independientemente de la modalidad, entorno o ámbito de las instituciones educativas, sean estas de gestión pública estatal, privada o social”.

María Remedios del Valle, la Madre de la Patria

Extraído de Periódico Vas escrito por Mariane Pécora

María Remedios del Valle, la Niña de Ayohuma, la Capitana del Ejército del Norte, la Madre de la Patria, nació en la ciudad de Buenos Aires, entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, en 1766. Como establecía el sistema colonial de castas de la época, fue inscripta como ‘parda’ en los registros parroquiales, pues por sus venas corría sangre africana. Por su origen, color de piel y condición de mujer, vivió mamando humillaciones, miseria y discriminación. Sin embargo jugó un rol trascendental en la historia de nuestro país.

Durante la segunda invasión inglesa al Río de la Plata, formó parte del grupo de mujeres que auxilió a los milicianos del Tercio de Andaluces que defendió la ciudad en la zona de Barracas. El comandante de ese cuerpo, José Merelo, relata en el parte de guerra que María Remedios “asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere”. Su esposo integraba el Batallón de las Castas, un grupo de voluntarios indios, pardos y morenos que, comandados por el teniente Juan del Pino, participaron en la reconquista de la ciudad.

En 1810 adhiere a la Revolución de Mayo. En julio de ese año, junto a su esposo e hijos, se incorpora a la división comandada por Bernardo de Anzoátegui del Ejército del Norte. Entonces asiste a la tropa curando heridas y proveyendo alimento. En 1811combate en la batalla de Huaqui, donde las fuerzas independentistas son derrotadas. En 1812 Manuel Belgrano se pone al frente del Ejercito del Norte, María Remedios participa activamente en el Éxodo Jujeño y en la batalla de Tucumán, donde adquiere un protagonismo relevante cuando, haciendo caso omiso de los prejuicios de su comandante, arremete desde la retaguardia. Se destaca también en la batalla de Salta, donde, tras el repliegue del ejército español, la soldadesca comienza a llamarla “Madre de la Patria”. Desde entonces Manuel Belgrano le permite combatir en el frente de batalla y la designa “Capitana del Ejército”. En cada una de estas batallas recibe profundas heridas, pero la única irrecuperable fue la pérdida de su marido y sus dos hijos. En octubre de 1813 los realistas derrotan al Ejercito del Norte en Vicalpugio y un mes más tarde en Ayohuma.  En esta última batalla, da combate al tiempo que asiste a la tropa. Pasa a la historia como una de las Niñas de Ayohuma. Pero tras recibir una herida de bala es tomada prisionera por los españoles. No se rinde. Desde el campo de prisioneros colabora en la fuga de varios oficiales de su ejército. Advertidos los realistas de esta maniobra la someten al escarnio público, durante nueve días recibe azotes que dejan huellas en su cuerpo y rostro. No se rinde. Logra escapar y se reintegra al ejército libertador, empuñando las armas y ayudando a los heridos en los hospitales de campaña. Más tarde se une a las fuerzas de Martín Miguel de Güemes y de Juan Antonio Álvarez de Arenales. Herida en seis oportunidades, su ímpetu de batalla es un ejemplo de coraje.

Concluida la guerra, con mucha pena y sin ninguna gloria, regresa a la ciudad de Buenos Aires. Cansada de golpear  puertas y escribir misivas a quienes habían sido sus pares en el campo de batalla y sumida en la más completa indigencia, se refugia en un rancho de las afueras. El hambre, el desamparo y la soledad la llevan a mendigar en los atrios de las iglesias, en La Recova o la Plaza de la Victoria.

Una mañana de 1820 el general Juan José Viamonte, con quien había batallado en Alto Perú,  la reconoce vencida por el frío, acurrucada en La Recova. Comienza, sin suerte, a gestionar una pensión de guerra para La Capitana. En 1826, cuando es elegido diputado, consigue que la Sala de Representantes considere otorgar un reconocimiento monetario por los servicios prestados a la patria por María Remedios. Recién en 1828, los ediles conceden una pensión de apenas 30 pesos mensuales.

En 1830, el flamante gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, la asciende a “Sargento Mayor de Caballería” y la incluye en la  plana mayor del Cuerpo de Inválidos, con el sueldo íntegro de su clase y jerarquía de, aproximadamente, 400 pesos. En gratitud hacia quien la sacó de la indigencia, María Remedios del Valle cambió su nombre a Remedios Rosas.

Murió el 8 de noviembre de 1847, sin haber recibido en vida nada más que un estipendio en reconocimiento por su colaboración en la Guerra de la Independencia.


Julieta Lanteri

Julieta Lanteri nació el 22 de marzo de 1873, en Cuneo, Italia. Llegó a Buenos Aires cuando tenía 6 años, y a diferencia de otros inmigrantes, su padre era propietario de una casa ubicada sobre Av. Santa Fe, condición que les permitió vivir con algunas comodidades y  que Julieta pudiera dedicarse a estudiar.

Fue la primera mujer en recibirse de bachiller en el colegio Nacional de La Plata. En marzo de 1896 solicitó a Leopoldo Montes de Oca, decano de la Facultad de Medicina, el ingreso a la carrera. En 1898 se recibió de farmacéutica en la UBA. Se convirtió en la sexta mujer en recibir el título de médica en nuestro país, y la primer italiana en conseguirlo.

En 1906 participó del congreso Internacional de Libre Pensamiento que se realizó en buenos aires, e integró el Centro Feminista impulsado por Alicia Moreau de Justo.

En 1908 propuso la organización del Primer Congreso Femenino Internacional, que se celebró en Buenos Aires en 1910, y del que fue secretaria, En el presento una ponencia sobre prostitución y acusó a las autoridades de turno: “Si este mal existe es porque los gobiernos no se preocupan por extirparlo, y puede decirse que lo explotan desde que lo reglamentan y sacan impuestos de él”.

A los 36 años, cuando era vista como una solterona, Julieta se casó con un hombre 14 años menor que ella y completamente desconocido. Sus compañeras feministas habían elegido pareja de otra manera. “Fenia Chertkoff se casó con el dirigente socialista, doctor Nicolás Repetto. Su hermana, Mariana Chertkoff, con Juan B. Justo, fundador del partido de su concuñado, quien, luego de enviudar, se unió con Alicia Moreau a la que doblaba en edad; Elvira Rawson, con Arturo Dellepiane, también médico”, diferenció Bellota en su biografía.
Julieta quiso especializarse en salud mental e intentó una adscripción como docente en la Cátedra de Psiquiatría. La rechazaron “con la excusa de su condición de extranjera, pero la verdad debe hallarse en el hecho de ser mujer”, advirtió Barrancos. Tozuda, de una gran inteligencia, Julieta se presentó entonces a reclamar la ciudadanía argentina a la Justicia, un ámbito al que recurriría insistentemente en su gran cruzada por la igualdad. Logró un fallo favorable en primera instancia, pero el procurador fiscal lo desestimó al señalar que se trataba de una mujer casada y como tal requería del permiso del esposo para iniciar la causa judicial. La batalla duró ocho meses, pero finalmente la ganó.

En 1911, tras obtener la nacionalización argentina, fue a inscribirse al Padrón Electoral de la Ciudad de Buenos Aires aprovechando el reempadronamiento. Quería votar en las elecciones que se aproximaban para renovar el Concejo Deliberante. Se convirtió en pionera. Con su vestido blanco se presentó en la iglesia de San Juan, en una fila masculina, en una época en la que era impensado que una mujer sufragara. Fue el 23 de noviembre de 1911, faltaban casi cuarenta años para la sanción del voto femenino.

En vísperas de los comicios nacionales de 1919 descubrió que su nombre no figuraba en los padrones y volvió a recurrir a los tribunales, pero su reclamo fue rechazado con el argumento de que debía exhibir la libreta de enrolamiento, un documento exclusivamente masculino. Decidió dejar esa batalla para más adelante. Encontró que la Constitución nacional vedaba la posibilidad de votar a las mujeres pero no la de ser elegidas. Entonces, creó su propia agrupación, el Partido Nacional Feminista, en abril de 1919, y se presentó como candidata a diputada. Nuevamente sería pionera.

En 1920 organizó junto con Alicia Moreau de Justo un simulacro de votación femenina en el que participaron más de 4000 porteñas. Siguió presentándose como candidata hasta 1930. En el ínterin reclamó en los cuarteles y hasta frente al ministro de Guerra de Yrigoyen que le permitieran hacer el servicio militar para poder así conseguir libreta de enrolamiento e incorporarse al padrón.

Murió dos años después, el 23 de febrero de 1932, en un extraño accidente. La atropelló un auto en la esquina de Diagonal Norte y Suipacha a las 3 de la tarde. Tanto Bellota como la periodista Ana María de Mena, que publicó en 2002 un libro sobre Lanteri, pudieron recabar indicios como para sospechar –dicen– que pudo tratarse de un asesinato político. Julieta tenía 59 años. Dos días antes había asumido el general Agustín P. Justo como nuevo presidente.

El Patas cumple once años

“Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”;  Eduardo Galeano

Once años de compromiso, de coherencia, de militancia, de pasión, de cultura popular, de lucha y sobre todo, de amor.  Mucho amor. También de discusiones, de altibajos, de idas y vueltas, pero siempre poniendo por delante la organización y el trabajo colectivo al servicio del barrio, nuestra Patria chica. 

Desde que un puñado de pibes y pibas lo soñaron sucedieron muchas cosas y pasaron por este maravilloso espacios cientos de personas que han dejado su huella, que han dejado marca, y que han hecho de Patas el lugar que hoy es.  Seguramente no sea el mejor, sabemos que falta mucho, que hay cosas por mejorar, pero también vimos como se ha transformado el lugar y cómo él también ha transformado a aquellos que han formado parte.  Desde el primer momento, siempre pensamos este lugar como un espacio de transformación a partir de la construcción colectiva.

Lo que humildemente hemos hecho, todas las transformaciones, los talleres, los encuentros, las variette, los corsos, los debates, no lo hicimos solos.  Hubiese sido imposible sin la mano de infinidad de personas que colaboraron desinteresadamente con el Patas. Tampoco hubiese sido posible sin un Estado que por primera vez en mucho tiempo no solo no nos combatía, sino que nos ayudaba a concretar nuestros sueños.

Hoy algunas cosas cambiaron en nuestra Argentina, y vemos instituciones barriales cerrar por el tarifazo, por falta de recursos, por clausuras;  nos duele ver incluso esos lugares de creación y esparcimiento convertidos en comedores para les pibes que pasan hambre.  

A pesar de lo difícil que se ha puesto sostener este tipo de espacios que nacen de la autogestión, con espíritu crítico y apostando al héroe colectivo, nosotres continuaremos el compromiso asumido hace once años por una Patria que nos cobije a todes.  Nunca creímos que sería sencillo, pero siempre creímos que era posible, y acá estamos y acá seguiremos.

En nuestros corazones esta también la primera persona que se animó a soñar, que creyó en este proyecto y fundamentalmente creyó en nosotres: el amigo y compañero Leonel Gonzalez Santalla a quien debemos gran parte de todo esto.  Leo, no vamos a decir “donde quiera que estés” porque sabemos que estas acá, arriba de este escenario, como en los últimos once años. 

Por último, queremos reafirmar los valores y creencias con los cuales hemos construido este centro cultural.  Creemos firmemente que cada acto humano es un hecho político y en tiempos donde la ideología y la discusión política pretende ser nuevamente denigrada, desde este humilde espacio no bajamos los brazos y seguiremos militando por una Patria Justa, Libre y Soberana, una Patria que cobije sin distinciones a sus 40 millones de habitantes, que cuide de sus niñxs y sus jubiladxs, que incorpore a lxs humildes, que cree trabajo, que restituya derechos.  Creemos en la Patria Grande, en una América Latina unida, en la preexistencia de nuestros Pueblos Originarios.  Militamos por la Memoria, la Verdad y la Justicia, por cárcel común a los genocidas, por la investigación de los socios civiles de la última dictadura, por la libertad de lxs presxs políticxs. Exigimos justicia por Santiago Maldonado, por Rafael Nahuel y por las decenas de pibes y pibas asesinados por el Estado en manos de un gobierno represor.  Gritamos fuerte y para que se escuche de una vez y para siempre Ni Una Menos, y nos manifestamos a favor del Aborto legal, seguro y gratuito.  Somos un espacio anti patriarcal y feminista.  Le decimos No al FMI, al ajuste, a la usura y a la timba que beneficia a un puñado de familias vinculadas a la oligarquía que históricamente ha pretendido un pueblo sumiso, callado, con miedo y sin derechos. Creemos en  la salud y la educación pública, gratuita y de calidad, con el Estado como garante de la universalidad de los derechos.  Nos reconocemos nacionales y populares, democráticos y feministas, hijos e hijas de las luchas populares, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.  Creemos en la participación, en la solidaridad, en lo colectivo y que la Patria siempre es el otro. Este año echamos a Macri y a la oligarquía del gobierno. Con Alberto y Cristina vamos a volver.

Centro Social y Cultural Patas Arriba y Biblioteca Popular Leonel Gonzalez Santalla

8 de junio de 2019

Once Años de Cultura Popular

Día del Periodista

El 7 de junio se celebra en Argentina el Día del Periodista. Esa fecha quedó establecida cuando el político, abogado y partícipe de la Revolución de Mayo, Mariano Moreno, publicó La Gazeta de Buenos Ayres, el primer periódico del nacimiento del país en 1810. La Gazeta tenía un claro objetivo en esa época: servir como órgano de difusión de las ideas de la Primera Junta de Gobierno. Además de Moreno, allí escribieron personalidades destacadas como Manuel Belgrano y Juan José Castelli.El 25 de mayo de 1938 en la provincia de Córdoba se realizó el Primer Congreso de Periodistas  donde quedó institucionalizado el Día del Periodista. Fue en esa ocasión donde también se sentaron los primeros escritos del Estatuto del Periodista, el cual se sancionó en 1944.

La primer periodista Argentina

Petrona Rosende fue una periodista, poeta y educadora uruguaya nacionalizada argentina, considerada la primera periodista mujer de nuestro país. En 1830 fundó el periódico La Aljaba en Buenos Aires, dirigido al público femenino de la alta sociedad que sabía leer. La publicación tenía como lema “Nos libraremos de la injusticia de los hombres solamente cuando no existamos entre ellos”. El periódico debatía temas de educación, arte, religión, letras y beneficencia. Pero en sus artículos sin firma, también se daba una opinión política a las mujeres lectoras. En sus páginas, reclamando por los derechos de las mujeres, podía leerse: “¿Hasta cuándo se verá el sexo femenino sumido en la obscuridad en que lo encerró el sistema opresivo de los que le negaban los conocimientos más sencillos?”.

La Aljaba tuvo 18 números. Por razones de salud en enero de 1831, la publicación fundada por Rosende dejó de editarse. La colección puede verse en el Museo Mitre.