Simone de Beauvoir

“Que nada nos limite, que nada nos sujete. Que la libertad sea nuestra propia sustancia” 9 /01/1908 – 14/04/1986

Simone nació en París, en el seno de una familia perteneciente a la burguesía francesa. Hija de Georges Bertrand de Beauvoir, abogado y Francoise Brasseur.

Su padre, la incentivo desde pequeña a familiarizarse con las grandes obras de la literatura y a escribir. Su madre, le inculcó la fe, hasta que a los 14 años Simone decidió que Dios no existe. A los 16 años se convirtió en profesora. En el Instituto Désir (Deseo), conoció a Elizabeth Mabille, “Zazà”, con quien tuvo una fuerte amistad. Zaza murió en 1929, víctima de una meningitis, pero de Beauvoir sostuvo que su muerte se debió a la lucha extenuante que mantuvo con su familia por culpa de un matrimonio al que se oponían. Lo ocurrido con su amiga tuvo un fuerte impacto en ella y alimentó su crítica al estilo de vida del ambiente en el que se movía y hacía su actitud frente a la mujer.

En 1926, ingresó a la Sorbona. Simone perteneció a la primera generación de mujeres que pudo estudiar en igualdad de condiciones con los varones. Allí conoció a Merleau Ponty, Paul Nizan, Claude Levi-Strauss, Simone Weil y Jean Paul Sartre, quien se convertiría en su compañero de vida.  

En 1929, obtuvo su título de la licenciatura en Filosofía, fue la alumna más joven en conseguirlo. Desde ese año y hasta 1943 se dedicó a la enseñanza. A partir del ‘43 se enfocó en la escritura, y ese año publicó su primera novela “La invitada”.  

En 1949, 5 años después de que las mujeres consiguieran el derecho al voto en Francia, publicó “El segundo sexo”, su obra más reconocida, en este ensayo la autora critica la opresión a la que es sometida la mujer por parte del sexo masculino y por cómo está organizada la sociedad. Además, estudia temas como la ‘corrección’ del matrimonio o cómo predomina la visión masculina como la general.
Es un libro que influenció directamente  todo el desarrollo de la filosofía feminista posterior a su publicación. Su mayor impronta fue sobre el feminismo de la segunda ola, desde donde fue apropiada por feminista liberales, socialistas y radicales por igual. A su vez, Beauvoir se nutrió de otras feministas: Virginia Woolf, Madame de Stael, Mary Wollstonecraft, Christine de Pisan, Emily Dickinson, Isadora Duncan  y Clara Zetkin.

En 1958 junto a muchos intelectuales firmo el “manifiesto de los 121” en el marco de la guerra por la independencia de Argelia. En el manifiesto, se afirma que el colonialismo es un sistema de opresión y que la que se encuentra en curso es una guerra de independencia legítima por parte de los argelinos.

Los años 70 la encuentran muy comprometida con las problemáticas de las mujeres, finalmente se reconoce feminista y afirma que el trabajo era el primer paso para la liberación de la mujer y que la mujer nunca va a lograr liberarse hasta que el sistema patriarcal sea derrotado.

En 1971 redacta el “Manifiesto de las 343 sinvergüenzas”, en el cual 343 mujeres confesaban haber abortado y lo expresan como forma de lucha.  

“Al parecer este asunto sería una cosa de mujeres. Al igual que la cocina y los paňales, es decir algo sucio por definición. Luchar por el aborto libre y gratuito pareciera ser, además, una cosa tan irrisoria y mezquina…Porque siempre debe haber un olor a hospital, a cocina, o a caca detrás de las mujeres.

Nuestras emociones ligadas a nuestra lucha por el aborto libre son complejas. Ellas demuestran la dificultad que tenemos en asumirnos, a convencernos de que vale la pena combatir por nuestros derechos. A diferencia de los otros seres humanos, nosotras no tenemos el derecho a disponer de nuestro cuerpo. Sin embargo, el vientre es nuestro.

El aborto libre y gratuito no es nuestra única plataforma de lucha. Esta demanda es simplemente una exigencia elemental. Si no se la toma en cuenta, el combate político no puede ni siquiera comenzar. Recuperar, reintegrar nuestro propio cuerpo constituye para nosotras, las mujeres, una necesidad vital. De frente a la Historia nuestra situación es bastante singular: en una sociedad moderna, como la nuestra, somos seres humanos a quienes se les prohíbe disponer de sus cuerpos. Una situación que en el pasado sólo los esclavos han conocido.

Este escándalo se perpetúa en permanencia. Todos los años hay 1.500.000 de mujeres hundidas en la desesperación y la vergüenza. Entre ellas hay 5000 que mueren. Sin embargo, el orden moral de nuestra sociedad no se ve perturbado en absoluto.”

En 1980 muere Jean Paul Sartre, al año siguiente de Beauvoir publica “La ceremonia del adiós”, donde recuerda su relación y narra los últimos meses del pensador francés. Simone de Beauvoir muere el 14 de Abril de 1986 en París.

El legado y la trascendencia de los ensayos filosóficos de Beavouir está presente en la lucha cotidiana que adelantan las mujeres por el reconocimiento de sus derechos y por la igualdad.

Obras

Novelas:

  • La invitada. (1943)
  • La sangre de los otros (1945)
  • Todos los hombres son mortales (1946)
  • Los mandarines (1954, ganadora del Premio Goncourt).
  • Las bellas imágenes (1966)
  • La mujer rota (1967)
  • Cuando predomina lo espiritual (1979)

Ensayos:

  • Para qué la acción (1944)
  • Para una moral de la ambigüedad (1947)
  • El existencialismo y la sabiduría de los pueblos (1948)
  • América al día (1948)
  • El segundo sexo (1949)
  • El pensamiento político de la derecha (1955)
  • La larga marcha (Ensayo sobre China) (1957)
  • La vejez (año 1970)

Memorias y diarios:

  • Norteamérica al desnudo (1948)
  • Memorias de una joven formal (1958)
  • La plenitud de la vida (1960)
  • La fuerza de las cosas (1963)
  • Una muerte muy dulce (1964)
  • Final de cuentas (1972)
  • La ceremonia del adiós (1981)
  • Diario de guerra: septiembre de 1939-enero de 1941 (edición póstuma a cargo de Sylvie Le Bon de Beauvoir) (1990)
  • Cahiers de jeunesse, 1926-1930. Edición a cargo de Sylvie Le Bon de Beauvoir. Gallimard, 2008. (Inédito en español)

Teatro:

  • Las bocas inútiles (1945)