Nobleza obliga y Plaza vacía

Nobleza obliga. Es evidente que hace ya algunos días, unos cuantos quizás, el señor presidente se puso las pilas y ensayó una y otra vez el discurso que iba a pronunciar el día de hoy en la apertura de la Asamblea Legislativa.

Ya han quedado en el pasado esos discursos en donde el titular del Poder Ejecutivo balbuceaba cada uno de los vocablos del mensaje presidencial. En esta oportunidad casi no hubo furcios, salvo el temita del narcotráfico, casi que ni se equivocó. Pero lo que no cambió es el nivel de cinismo que exponen cambiemos en cada una de las exposiciones públicas. A lo largo de todo el discurso, interrupciones y exabruptos mediante, Macri recitó de memoria las formulas dictadas probablemente por Durán Barba. Pobreza cero, tormentas imprevistas y la infaltable anécdota de la señora que no se fue de vacaciones pero que sí pudo instalar la cloaca.

No es la intención de estas líneas analizar el discurso, no tenemos ni el oficio ni la habilidad para realizar la tarea. Pero si es nuestra intención dejar en claro que “Aunque el mono se vista de seda, mono queda”. No hay forma de que la gestión que concluye en diciembre de éste año, voluntad popular mediante, no piensa modificar ni un milímetro su modelo económico ni su plan sistemático de ajuste a costa de los que menos tienen.

El discurso fue accidentado, sucio y desprolijo. Colmado de interrupciones, chicanas y muchas mentiras. No se plantearon ni metas ni objetivos. No se rindieron cuentas del año transcurrido. Solamente se repitieron fórmulas ya conocidas, que una vez finalizado el discurso, el oficialismo se encargó de repetir como si estuviera cumpliendo con un procedimiento de manual. Hubo gritos y chicanas. Hubo embuste, engaño, fábula, patraña, hipérbole… Hubo una Plaza vacía.  Se habló de Venezuela y los derechos humanos, se mencionó a un tal Juan Guaidó, cuando si se mira con anteojos de mirar de cerca, acá a la a vuelta de la esquina hay presos políticos sin pena ni condena.

Pero claro, las cerezas y los arándanos ya han llegado a China.  ¿Y los satélites? Bien, Gracias…

Quedó claro que no importa cuántas verduras se agiten en Plaza de Mayo o cuantos obreros le canten las cuarenta a micifuz, el ajuste continúa y se profundiza. El diario de Yrigoyen está a pleno, la arenga mediocre e impostada ya dio inicio a la nueva carrera electoral.

Es evidente que las eternas estructuras de poder luchan por mantenerse en pie, mientras tanto el obrero es suspendido y la vieja levanta berenjenas.

Cada vez son menos los cándidos seres que aspiran al famoso cambio. Cada vez es más fácil percibir a los arrepentidos. Cada día que pasa nos acerca a octubre y a diciembre. Cada puesto que se pierde, cada mesa vacía, cada factura impagable alumbra al desencanto.

Nobleza obliga.Casi no hubo furcios, ni trabalenguas. Hubo embuste, engaño, fábula, patraña y Plaza Vacía…