El peor final en la búsqueda de Sheila

Sheila Ayala, un nombre que no queríamos gritar.
El cuerpo de la niña de 10 años fue hallado en un espacio entre dos viviendas linderas. La hermana del padre y su pareja fueron detenidos.
Los tíos de Sheila Ayala confesaron el asesinato de la niña que desapareció el domingo pasado cuando jugaba en la puerta de la casa de su papá, en el barrio Trujuy, en la localidad de San Miguel. Según trascendió, la hermana del padre de Sheila, Leonela, y su pareja Fabián González, de 24 años, admitieron que tomaron drogas y alcohol y que no saben cómo llegaron a la situación del crimen. La declaración llegó unas horas después de que se hallara el cadáver de la nena en una bolsa, en un espacio entre dos paredes, en una zona contigua a la casa donde vive la pareja, quienes habrían descartado el cuerpo arrojándolo desde el segundo piso de la vivienda.
Helicópteros, buzos tácticos, canes, bomberos y más de 150 policías rastrillaron desde la mañana de ayer el predio en donde desapareció la nena, pero fue recién a las 17.50 cuando la investigación pareció dar resultados. A esa hora se desató un pequeño caos: primero, dos tíos de Sheila, que no son los que confesaron el crimen, fueron sacados del lugar en patrulleros, uno en una patrulla de la Federal y otro dentro de una camioneta de la bonaerense, algunos sostuvieron que para darles contención, otros, porque eran sospechosos. En medio de esa situación confusa, minutos después, se confirmaba el hallazgo del cuerpo entre dos paredes linderas, dentro de una bolsa que, de acuerdo a los investigadores, pudo haber sido arrojada desde seis metros de altura, desde la edificación contigua donde vive la hermana del padre de Sheila y su pareja. Durante los cuatro días que duró la búsqueda, se barajaron diversas hipótesis, las principales eran un posible abuso o un ajuste de cuentas por drogas.
En realidad poco importa las razones por las que asesinaron a Sheila. Poco importan porque ella está muerta. Hoy morimos un poco diciendo una menos de nosotras, hoy lloramos, hoy gritamos #niunamas. Nos acostumbramos a encontrar mujeres, niñas y adolescentes muertas, entre excremento y agua estancada. No se trata de destino, se trata de injusticia.